Posts tagged ‘Itzadriangordillo’

20 enero, 2012

Chiapas…magia, río, selva, marimba y sortilegio.

por chilemexico

Aporte de Itzadrian Gordillo

Dicen que en Chiapas todo se da a lo grande: los sapos son gigantes, las orugas y los azotadores (ciertos gusanos de color negro) son gigantes, la vegetación exuberante, los ríos anchos y caudalosos y la fiesta… grande…

         “La Fiesta Grande de Chiapa”.

Chiapa de Corzo, pueblo grandioso, heroico. Lugar de incontables tradiciones, leyendas tantas como las aguas del río Grijalva. Pueblo indomable los chiapanecas, combatientes de mil batallas.

La Fiesta Grande de Chiapa de  Corzo es una mezcla de muchas tradiciones: remembranzas de feroces batallas, tributo a fundadores y mártires, homenaje a la filantropía de Doña María de Angulo quien diera origen a los Parachicos, las Chuntáes y los Abrecampo.

Hace ya tiempo que las festividades realizadas a los Santos Patronos de la ciudad se hermanaron para conformar en el mes de enero la fiesta más grande, tradicional y típica de Chiapas.

La música, la danza, las artesanías, la gastronomía, las ceremonias religiosas forman parte del folklore de esta tierra.

Uno de los festejos tradicionales que dan color a esta fiesta, es la que se realiza en homenaje a la legendaria figura de la benefactora del pueblo, Doña María de Angulo (distinguida dama española, hermosa, rica, que llegó al pueblo de Chiapa de la Real Corona a mediados del siglo XVIII en busca de un afamado curandero indígena que aliviara a su pequeño hijo que era víctima de una extraña enfermedad. Llegó con su pequeño enfermo y sus sirvientes, ahora conocidos como Parachicos y Chuntáes. Al sanar su hijo, se marcha y tiempo después por agradecimiento regresa al enterarse que una fuerte hambruna azotaba al pueblo de los Chiapa y volvió con grandes despensas, maíz, frijol, frutas, verduras y dinero, mismas que repartieron de casa en casa sus criados.

Los Parachicos (personas por lo regular del sexo masculino) personifican a los sirvientes españoles de Doña María.

El disfraz del Parachico lo compone una máscara finamente tallada en madera con las facciones de un español blanco de ojos azules o verdes claros, con barba de candado, peluca de ixtle sin pintar, chalina de raso, camisa y pantalón negros, un vistoso zarape y un chinchín.

Las Chuntá  (Chuntá, palabra de origen chiapaneca que significa criada) son, en su mayoría, personas del sexo masculino que se disfrazan de mujer, con vistosos trajes, faldas largas y camisas bordadas, con mascadas o trenzas en la cabeza y, sobre éstas, canastas adornadas para imitar a las antiguas sirvientas de la señora de Angulo.

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5 enero, 2012

La princesa Ameyaxochitl – Itzadrian Gordillo

por Patricia Gomez

Esta autora mexicana que recién comienza a escribir profesionalmente, nos sorprende siempre con una literatura típica, llena de un México que nos transporta a un pasado mágico y pleno de costumbres que ahora sólo logramos tocar en libros de historia o cuentos. Mientras avanzaba en su lectura las imágenes caían frescas en mis manos, me gustó, me llenó y lo comparto feliz con todos Uds.

Espero que disfruten de su lectura tanto como lo hice yo. Es una manera tan mágica de comenzar un año tan especial, donde debe aunarse el alma, la letra y el mensaje.

La Princesa  “ Ameyaxochitl”

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27 julio, 2011

El Nacimiento, María Elena Gordillo

por Patricia Gomez

Cuando estuve en Tuxla imartí un taller literario, en él me llevé la grata sorpresa de encontrarme con gente ávida de escribir, de contar, de decir cosas, cosas que pasan a diario cosas que ocurrieron en su vida. Parte de ese grupo estaba formado por tres jovencitas que tomaban taller con una preciada amiga y gran poeta, Socorro Trejo y que grata sorpresa me llevé, estaban un tanto nerviosas pero las letras fluían vivas y llenas de garra. Me gustó lo que leí, me gustó lo que sentí. Hoy en la mañana encontré en mi correo este cuento y mi día se hizo aún más bello. COmparto con ustedes este hermoso y bien logrado trabajo.

EL NACIMIENTO, DE MARIA ELENA GORDILLO

En Comitán, los días decembrinos eran largos, letárgicos.  Tenías que irte a la cama lo más temprano posible para acortar el tiempo y no desesperar. En esos días, lo que en otras circunstancias a una orden de mamá o la abuela hubiera sido una catástrofe; ahora se acataba sin chistar, y de no ser porque no estaba permitido, hubiéramos pasado dormitando todo el día.

        ¡Que desesperación!.

De repente entre cerrar los ojos y el café de la abuela, fueron pasando los días hasta llegar a la fecha soñada, el día más esperado. Sin embargo, el reloj pausaba las horas en tono de burla y parecía que el sol hacía triquiñuelas con la luna, orientando sus rayos a polos opuestos para hacernos rabiar al postergar el día.

Por fin el cansancio vencía al entusiasmo y caíamos en un profundo sueño.

De pronto, todo empezaba a cambiar. Rayos tenues de un brillo imperceptible, iban trasponiendo la oscuridad.

Le hubiera parecido a cualquiera un día normal: friolento aunque con cielo despejado, un hermoso lienzo azul con apenas unas pinceladas

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