Archive for ‘Cuentoschilenos’

30 junio, 2013

El difunto

por chilemexico

difunto

Por: Marianela Puebla.

Las comadres llegaron con los ojos anegados de lágrimas a velar al difunto, el compadre Luis. Éste sin decir pío, cayó muerto después de una larga borrachera. Doña Dolores, su esposa, ayudada por dos de sus hermanos, lo lavaron de pies a cabeza, como a un bebé, a pesar de que apestaba desde antes de morir. Lo vistieron con su mejor ropa y lo hicieron con mucho cariño y respeto. El difunto, lucía solemne sobre la mesa del comedor, con sus manos una encima de la otra, parecía dormir pacíficamente. Las comadres vestidas de negro, con un velo que les cubría el rostro, pusieron flores aromáticas alrededor del cuerpo sin vida de don Luis. Más tarde fueron llegando algunos vecinos y adornaron con flores blancas y lilas el resto de la mesa. Enseguida doña Dolores con una mueca de pesar, encendió los cirios traídos desde la capilla. Las sillas estaban dispuestas, pegadas a las paredes para dar más espacio, mientras la mesa con el difunto se encontraba en el centro de la pieza. Todo aquel que entraba se persignaba y tomaba asiento después de dejar algún ramo de flores cerca del muerto.

Un par de beatas lloronas hicieron su entrada en la pieza, dando abrazos y el pésame a todas las personas que allí se encontraban, comentando entre susurros que el difunto había  sido un buen hombre.

read more »

Anuncios
30 abril, 2013

EL PALMA, cuento de Marianela Puebla

por chilemexico

descarga

 

EL PALMA

 

 

Te encuentras en un estado lamentable y todo por testarudo.

Todavía recuerdas a Eduardo, tu hermano, cuando te dijo que no fueras a ese rancho, que estaba maldito, pero tú ni caso le hiciste, ya tenías la mente programada, irías  de todas maneras con Juan Carlos y Pablo.

Estaban de vacaciones, cada día debería ser una nueva aventura, por eso concebiste esa idea, cuando Palma, el pordiosero y loco del pueblo, enfadado con ustedes tres,  les apostó a encontrarlo esa noche en el rancho abandonado.

Te reíste de él, y le respondiste sin consultar a tus amigos que sí, que no le temían a nada, que allá lo encontrarían. Cuando el hombre se fue, miraste el rostro de tus amigos, ellos ya no reían, permanecían lívidos, y una vez que salieron de su estupor, te reprocharon la osadía ridícula de involucrarlos en esa extraña aventura, mientras a lo lejos el Palma, lanzaba  risotadas e improperios volteándose varias veces  a mirarlos y les apuntaba con un palo.

Todos los días el Palma, (así le llamaban) bajaba al pueblo cargando una bolsa negra con sus pertenencias, un peso que lo hacía caminar con dificultad, además de tener un  pie torcido que le  menguaba  la marcha, producto de una quebradura mal tratada. El hombre recorría las calles riendo, otras veces hablando en voz alta y discutiendo con personajes de su imaginación que lo perseguían por doquiera. Y para más, ese día tuvo el encuentro con ustedes y se agregaron a su lista de personas que lo hacían  vociferar a diestra y siniestra.

Ustedes gozaban contestando cada grosería del pordiosero, hasta que Miguel, el policía, les espetó duramente un sermón, sin embargo,  te atreviste a desafiarlo. En tu mundo de adolescente todo era divertido, hasta esa noche.

Mucho antes de la hora citada, colocaste en tu mochila una linterna y algunas otras cosas que creíste podrían servir. Cerca de la medianoche escapaste por la ventana de tu cuarto mientras tus padres dormían. Cruzaste el parque Juárez que lucía solitario rodeado de sombras que reptaban el suelo cada vez que la brisa movía los  frondosos árboles. En lo alto la luna con su media cara, iluminaba tus pasos jugueteando por entre las ramas. Las lechuzas te seguían con sus ojillos rodeados por grandes círculos radiales de plumas  y de vez en cuando lanzaban  sonidos que parecían seseos. Pronto llegaste al barrio de la Normal y avanzaste decidido hasta llegar a la calle Vasconcelos  número catorce, suavemente golpeaste la ventana del cuarto de Juan Carlos y éste salió a tu encuentro sigiloso portando una mochila parecida a la tuya. En el  diecisiete  de la misma calle silbaron la señal acordada y Pablo escapó  cuidadosamente de  casa de su hermana  Ibis, en donde pasaba sus vacaciones.

Tenían dos días de diversión; el Día de los Muertos y el de Todos los Santos. El primer día lo pasaron en el centro, visitando  altares muy llamativos y tumbas construidas en la plaza principal, comieron pan de muerto y  tomaron chocolate caliente que el Ayuntamiento ofrecía a todo el que pasaba por allí. Compraste unas calaveritas de azúcar y tuviste que acompañar a la abuela al panteón a pesar de que no te gustaba ese lugar. El segundo  día ha sido muy diferente, lo has pasado en cama.

En la tarde del Día de los Muertos, tuvieron el incidente con el Palma, y la decisión de ir a su encuentro a la medianoche. Una vez reunidos, ordenaste con voz imperativa que era hora de irse, los otros dos te miraron sorprendidos. ¡Cállate güey  o vas a despertar a los vecinos!

 

read more »

24 marzo, 2013

CÓDICES, de Amanda Espejo

por chilemexico

 

 

escanear0002

 

 

CÓDICES

 

 

En algún recodo del tiempo, cientos de años atrás, fui llamada “La elegida”, el rescate por la vida de mi pueblo, los Chimúes, allá en el borde de la tierra, donde ésta se besa con el mar.

Y fuiste tú, hombre de la sierra con piel de cobre, el invasor, Hijo del Sol, que temió a la luna, el que exigió mi presencia sin dar nombres ni más razones que el capricho de tu miedo y el mandato de tus dioses.

Me alabaron. La envidia de las otras vírgenes fue tan grande como el orgullo de mis padres:

 

Yo, su perla inmaculada,

Hermosa entre las hermosas,

Agua de jade son mis ojos,

Digna hija de la Diosa.

 

No hay mácula en mi cuerpo y mi espíritu dócil, no conoce el miedo a la muerte.

Mi pueblo avasallado, me ofrendó gozoso: tú ordenaste el tributo, a cambio, ofreces la paz. ¿Quién puede resistirse a tus palabras?

Nadie. Ni siquiera mis pasos,  que obedientes me llevan hacia ti, hacia tu templo, hecho de roca firme. Un tanto más alto y un tanto más fiero que nuestro dios vencido: el Mar.

Un temblor me recorre al cruzar las puertas… no puedo decirle miedo, le llamaré ansiedad, pues mis pies alados no pisan: besan los peldaños de piedra viva que conducen a lo desconocido.

 

“A tu nombre hecho leyenda,

A tu rostro nunca visto,

Imaginado, temido, parapetado

tras las máscaras del poder.”

 

Cuento veintiocho peldaños en ascenso antes de llegar al puente sin retorno para mí… mas,  no pienso en eso: sólo quiero SABER y vivir el rito que trae tu lengua extranjera. Hasta este punto, mis custodios me acompañan. El resto, debo recorrerlo sola, con los ojos bajos como símbolo de humildad y entrega.

Suave y al mismo tiempo segura, traspaso el último dintel y ante mis ojos estalla mi destino, tal como lo narraron las ancianas del pueblo: allí, en el centro de la bóveda, está la silla de la muerte, tosca y bella a la vez, con el poste de madera enclavado en su respaldo a modo de cabecera, esperando…

read more »

Etiquetas: , ,
7 enero, 2013

Diego Muñoz Valenzuela, el cuento corto.

por chilemexico

DSC05952

APRENDIZAJES FUNESTOS

Partió de la forma más sencilla y más inocua, al menos en apariencia: trozando pollos para un almuerzo. Al principio le costaba hundirles el cuchillo a las aves para arrancarles el cuero, pero bien pronto aprendió a disfrutarlo. Luego se dio maña para separar las presas, premunida de un enorme machete.
Para el siguiente banquete, ya se consideraba una experta. Incluso se ofreció para sacrificar las aves el día anterior, tarea que realizó con manifiesto placer. Les cercenó el cogote un frío y preciso golpe de cuchillo.
En jornadas posteriores amplió sus conocimientos de anatomía carnicera a piezas cada vez mayores: gallos, conejos, corderos. Sentía una íntima pulsión, atávica quizás,  por llevar su arte al máximo nivel. Entonces fue –justo en el peor momento-  cuando su marido salió con aquel asunto tan oprobioso.  Fue como una estocada súbita y certera en su alma herida.
*
*
*

MUNDOS PARALELOS

En el colegio: uno era estudioso, el otro flojo y bueno para hacer la cimarra. Uno solía compartir su colación con los compañeros de curso; el otro se escondía para devorar la suya solo, incluso le robaba a los demás apenas tenía ocasión.
En el liceo: uno seguía siendo estudioso, pero participaba en política. El otro continuó su trayectoria como holgazán adicto a toda clase de trampas para aprobar las materias. Uno se convirtió en un buen lector, el otro en un televidente fanático.
29 septiembre, 2012

NARRATIVA / Rosa Alcayaga Toro

por chilemexico

 Nada más bello que un grito de joven con las manos limpias en alto

homenaje a los estudiantes movilizados en el año 2011

 

 

Recorre un largo camino desde un nacimiento anónimo hasta que su pelo desfila por vertientes ciudadanas en ese valle de la muerte devenido en cielo amoratado de jóvenes levantando el puño escribiendo en la pizarra astral de los sueños una consigna bizarra que se vaya Piñera que vuelva Bielsa. Cuenta que empieza con pocas ganas de gritar sólo para que unas migajas recogidas en horas de la tarde le bajaran a la mitad su cuota mensual de deudor educacional sin camisa amaranta sin vuelos verde esperanza sin lugar establecido u-topos sin siquiera tiempo nada en esta jungla de mierda que se llama chile voces de pájaros ahogados de mundo moderno invento traído en barco tuberculoso pisando fuerte devorando todo para que entre corsi e ricorsi encuentre un recuerdo botado en las escaleras de la comisaría mordiendo el polvo con la cabeza enterrada en el suelo aplastado por la bota inmunda de un boina negra embobinado de paco pobre que por unas miserables lucas creyéndose salvador de dólares de la viuda de Luksic y compañía acá en el fin del mundo tira una bomba lacrimógena adentro de un cuarto lleno de sobres que caminaban presurosos en manos diligentes de carteros celebrando un poquito de dignidad y la guitarra fue rota frente al zorrillo lanza aguas y volcanes encendidos abrieron sus heridas porque no basta la canción ni la música imagen etiquetada del mar de paraguas al igual que la revolución de las flores piden ser realistas y claman por lo imposible en este prolongado invierno que más parece primavera formando gloriosos comités de sueños.

read more »

A %d blogueros les gusta esto: