“Chile en México y México en Chile, de Moctezuma a Los Andes”, comentario de Alberto Llanes.

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BajoFondo

Presencia

 

 Por Alberto Llanes

 La tecnología, los medios electrónicos y la intercomunicación, cada día rompen las fronteras, estúpidas fronteras, tanto políticas como sociales y un largo etcétera más, entre un país y otro.

Gracias a la maravilla del internet podemos estar leyendo textos que jamás imaginamos leer, por lo menos no con tanta facilidad, hace una década o dos.

Aunque no falta aquél o aquellos que quieren poner esas mismas barreras y ahora lo hacen  rompiendo links, fracturando páginas web, cerrando sitios o crear leyes como la Ley Sopa y restringir el uso del internet y sus páginas (ya sea para uso didáctico o para goce personal) y así lograr que estas fronteras sigan existiendo.

Por fortuna no es el caso de este libro.

En el documento titulado Chile en México y México en Chile de Moctezuma a los andes, compilación de textos de Manuel Jofré y Reyna Hernández Haro, literalmente Chile está en México y México está en Chile, como dice el título del documento a manera de eslogan.

Quizá este comentario hubiese sido mejor que lo hubiera hecho el doctor y maestro de la Facultad de Letras y Comunicación David Chávez, amigo mío por añadidura. Quien cursó su doctorado en la Universidad de Concepción y vivió cinco años con la gente de Chile, conociendo su terruño, su comida, su gente, sus costumbres y, lo más importante, su literatura.

La literatura es vida y parte de eso fue lo que aprendió y nos trajo David, nuestro embajador colimote en el cono sur, como solía decirle.

 

Por su andar chileno conocí la literatura de Hernán Rivera Letelier antes de que ganara el premio Alfaguara de novela en el año 2010 con su libro El arte de la resurrección. Mi amigo David Chávez en una de sus vacaciones y de regreso al terruño colimote, me trajo el libro, autografiado y todo, del mismo autor.

El libro al cual me refiero se titula La reina Isabel cantaba rancheras editado en el año de 1994. Libro que guardo con mucho celo y mucho agradecimiento porque además me gustan las rancheras (y las canciones rancheras también) y es de un escritor chileno y el primero de dos libros que me regaló David en sus correrías por aquellas tierras que ahora hacemos nuestras también.

Así que las fronteras entre un país y otro simplemente no hay, no existen y no deberían existir.

Otro colimote de corazón que está lejos es Rogelio Guedea, en el estudio preliminar de su libro Árbol de variada luz (Universidad de Colima 2003), que es una antología de poesía mexicana actual, dice que una cosa muy complicada de hacer es, precisamente, una antología, del estilo y del tema y como sea que uno se imagine, cita entonces a Alfonso Reyes diciendo eso de que: “Toda historia literaria presupone una antología inminente” o, en palabras de Claudio Guillén: “Toda antología es, de suyo, el resultado de un concepto sobre una historia literaria”. Y vaya que lo es y aquí se demuestra.

Sigue diciendo Rogelio Guedea: El antologador presupone una especie de dictador y ambas definiciones ponen en apuros a quien deberá hacer el trabajo final (compilar y decidir qué o quienes van a formar parte de ese libro), tarea nada fácil. Hallamos en ambas definiciones que la labor antológica siempre obtendrá en sus fines un objeto inacabado. Pero así es y alguien tiene que hacer el trabajo, enhorabuena, por mi parte, a ambos antologadores.

De todos, el autor que me llama mi atención es Ariel Dorfman, a Ariel lo leí cuando era un incipiente alumno de la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima, mi área siempre ha sido y será (espero que por muchos años más), la literatura, recuerdo que de pronto y revisando textos teóricos sobre el héroe… me topé con un documento titulado Para leer al pato Donald, indudablemente, la lectura de Apocalípticos e integrados de Umberto Eco y, las recomendaciones de algunos de mis profesores, hicieron que, de pronto, en mis manos tuviese el documento referido (Para leer al pato Donald, obviamente de Ariel Dorfman) y darme una idea más clara de lo que estaba investigando en su momento.

La lectura como una buena reacción en cadena. Así debe ser.

Posteriormente, y ya cuando iba un poco más avanzado en la Facultad de Letras, en una de mis correrías por ahí, encontré, en un botadero de libros de un centro comercial de mediano prestigio del cual su nombre no diré, pero que todos, los que se digan buenos lectores conocerán, digo que ahí hallé una novela que, en su momento, me pareció maravillosa, así como maravillosa también me pareció la novela de Un mundo para Julius del peruano Alfredo Bryce Echenique, la novela de Ariel Dorfman a la cual me refiero es de La nana y el iceberg y la comparo con la de Bryce Echenique porque se asemejan, más o menos, en cuanto a la temática, claro, más conocida es la novela del peruano que del argentino ahora radicado en Chile Ariel Dorfman.

Y, por cierto, el costo de esa novela fue irrisorio puesto que es de una editorial conocida y de prestigio como lo es Seix barral, no pagué ni veinte pesos por ese libro que conservo por ahí.

Los demás cuentos y autores de esta antología tocan temas del terruño, de la patria que los vio nacer y formarse, de las costumbres y demás situaciones de cada país (México y Chile de donde rondan con sus agregados culturales, claro está como el caso de Dorfman que es argentino).

Llama la atención el cuento de Marco Aurelio Larios donde cada capítulo es el nombre de una persona: Lucila, Romelio y Neftalí, el cuento se llama Temuco.

No voy a platicar de ninguno porque creo que la literatura es para leerse y no para contarse y aquí ya se han mencionado varios autores que demuestran que las fronteras, las barreras existentes entre los países se deben y se tienen que romper, el que nace en América es americano sin importar si es del norte o del sur.

De Moctezuma a los Andes es un buen inicio para conocer no sólo la literatura entre estos dos países hermanos, vecinos; sino también, la oportunidad de conocer los problemas, tan semejantes, que dos naciones afrontan día con día.

 Alberto Llanes.

2 comentarios to ““Chile en México y México en Chile, de Moctezuma a Los Andes”, comentario de Alberto Llanes.”

  1.  Para archivo. Amanda Espejo 

     

       

    ________________________________

  2. Este escrito nos invita a leer más acerca del libro.

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