LUNA MAYA, de José Santana Prado

por chilemexico

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LUNA MAYA

 

 

La espiral de la ofrenda en jícara

trasmutada en  hialino  y sutil jade,

se eleva en traguitos hasta el dintel

donde habitan los primeros dioses

que nos legaron la vida a través

de la maravillosa planta del maíz-quiché.

 

El padre Corazón del Cielo

que lleva por nombre Huracán,

se complace en recibir la cálida ofrenda,

auspiciada por los hombres y mujeres

confeccionados con el espíritu del maíz,

en medio de la profundidad de Xibalbá;

en el centro mismo de la creación,

donde Hunahpú e Ixbalanqué, inician su guerra

contra los oscuros señores del averno.

 

La antigua piedra ceremonial del sacrificio,

se ha impregnado con el gusto a crúor

y resbala sin premura por los hombros

de Chac-Mool, quien yace recostado

en la puerta del Templo de las Inscripciones,

a la espera de que la Luna Maya

se duerma junto con los ídolos del ayer,

y el sol inicie una vez más

su perenne e incansable nacimiento.

 

 

El fuego sagrado del ocote, arde su resplandor

al igual que las entrañas del dios Tohil,

propietario de la fulgurante e inmortal llama

la que inicia su vuelo, cual saeta, hacia

el mismo fondo palpitante de lo infinito.

 

El apacible cenote azul, contiene aún

las aguas de vida que se renuevan

con perseverancia, esta vez, por el holocausto

voluntario de las princesas Nicte-Ha e Ixquic

y su pléyade de vírgenes en flor,

quienes cumplen con la esperanza

que se ha escrito, desde que el tiempo

era niño, en la fastuosa  Chichen-Itzá;

sobre la cúspide de la pirámide del Adivino

y  entre las estelas y juegos de pelota

de la mayestática y soberbia metrópoli de Tikal.

 

Hoy, la placentera y colorida Xel-Ha,

aguarda la predicción del Popol-Vuh,

siempre atenta a la eufonía del caracol maya

que anuncie el principio del gran desenlace

del calendario de Cuenta Larga, 

en combinación con el Haab y el Tzolkin

que nos preparó el reverenciado Gucumatz,

señor y dueño de la eternidad del tiempo,

para el próximo veintiuno de diciembre

en la alineación cósmica de la serpiente Quetzalcoatl,

dentro del año de la Luna Maya: ¡El dos mil doce!

 

*****

José Santana Prado

One Comment to “LUNA MAYA, de José Santana Prado”

  1. Me sentí en medio de un ritual prehispánico… ¡Excelente!

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