LAS REENCARNACIONES DE JENNY

por chilemexico

Por José Santana Prado

La historia verdadera y oculta de la varona en todas sus fases, nos conmueve en lo profundo del sentimiento por la magnitud entera de sus etapas y la forma universal de trato hacia la madre de la humanidad: la mujer, traducida en madre, historiadora, hermana, esposa, poetiza, profesora, virgen,  prostituta, compañera, abuela, trabajadora, alimentadora y madre de la vida de nosotros los hombres, los que a veces nos creemos más de lo que podríamos llegar a ser.

“Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro y olvidado con las manos atadas por el tiempo, con la boca sellada desde épocas remotas.” Parece informarnos el inicio de este conmovedor poema, escrito por una mujer ecuatoriana, quien nos da a entender la historia como tal de la mujer, la madre de la vida de todos nosotros.

Jenny Londoño López ha sido una dama luchadora y activa con relación a los derechos humanos, así como de igual manera, con lo especificado con el derecho de la mujer dentro de la sociedad.  Esta activa socióloga, ha militado en infinidad de grupos de tendencia social y ha pugnado por los derechos que, así como la historia de su vida es auténtica, igualmente creemos que serán todos los originales y auténticos actos  de su trayectoria que ha desarrollado a lo largo del batallar por una sociedad mejor, por lo menos en lo que toca a donde ella nació: Ecuador.

Aunque de igual manera se destaca su esfuerzo realizado por las mujeres del mundo y de Colombia, segunda patria donde nació su padre, el médico antioqueño Don Fabio Londoño González.

“Vengo cargada de dolores antiguos, recogidos por siglos, arrastrando cadenas largas e indestructibles.”  En realidad así vienen de cargadas las mujeres de hoy en día, a pesar de su supuesta liberación, porque el hombre en su magnífica ignorancia y machismo, les hace la vida imposible hasta el grado de que en algunos países, la mujer pasa a ser un mero objeto sexual y una sirvienta para alimentar la soberbia del macho.  Por esta triste razón, los pudientes ricos  pero  ensimismados hombres, han dominado a la femineidad al grado de hacerla inaceptable, poco grata, porque se supone que el mundo fue mejor cuando la hembra era el zenit de la familia y ella misma llevaba el orden de la vida y de las cosas en una mejor forma, lo más probable sea  por su instinto materno y su calidad para expresar su amor hacia los de  casa.

Hoy, las guerras inoportunas hacen del hombre el peor enemigo del propio hombre, pues su voracidad y orgullo, posan en la cima del caos, destruyendo lo más sagrado de la creación: la vida.

“He sido mutilada en muchos pueblos para privar mi cuerpo de placeres y convertida en animal de carga, trabajadora y paridora de la especie.”  Igualmente entran al séquito de la desolación “Las Mujeres de Ciudad Juárez,” en México, pueblo sufrido por el terror que impera en la mujer y sus múltiples muertes en esta parte del país, en el que el límite sobrepasó su afán y deja un sello de tristeza para lo sagrado de la maternidad, introducido en el atribulado corazón y el sentimiento de la mujer.

Por razones de peso como esta, damos a Jenny Londoño la bienvenida al mundo de las que tienen voz, poseen determinación y lanzan sus válidos argumentos al espacio, para que sean recibidos y escuchados por todos, así como tomados en cuenta, por más de algún hombre con sentido común y buen ánimo.  Sujetar en definitiva este poema, como una razón válida y propia de la mujer que deberá ser considerada con la calidad y valentía de ser igual que el hombre, en todos los ámbitos de la vida.

Según nos platican a través de sus letras algunas escritoras, cuando la mujer era ante todo, la parte matriarcal, hace miles de años, la historia del mundo era otra, con otro matiz mucho mejor para vivir la vida, según ellas, pero el hombre se ha encargado de distorsionar lo bello de la existencia con su forma mezquina de ser y con su comportamiento egoísta que, el planeta ha pasado por tantas muertes violentas sufridas por la voracidad humana o mejor expresado, por la poca capacidad del hombre que desea posesionarse de los otros hombres para que sean sus esclavos:  siervos de conciencia dócil para seguir las ideas obsesivas de trabajo, de continuar enriqueciendo al fuerte y siguiendo su juego de posesión y riqueza, esto es lo que observamos por todos lados desde hace muchos siglos o milenios.

“He recorrido el mundo en millares de vidas que me han sido entregadas una a una y he conocido a todos los hombres del planeta.  Los grandes y pequeños, los bravos y cobardes, los viles, los honestos, los buenos, los terribles, mas casi todos llevan la marca de los tiempos.  Unos manejan vidas como amos y señores, asfixian, aprisionan y aniquilan. Otros dejan almas, comercian con ellas, asustan o seducen, manipulan y oprimen.”

Esta es en realidad la vida de todos los que somos humanos, entorpecidos por la barbarie de los otros que a diario intentan tomar ventaja aquí y ahora de lo poco que tenemos, es por ello que, la Jenny Londoño, se ha puesto la armadura para entrar en la batalla e ir con todo a la cruenta lucha, hasta vencer o morir por la nobleza de su causa, que es muy noble por cierto.

Es menester que Jenny se entere que no está sola, es urgente hacerle saber que dentro de la parte masculina, existen seres que le ayudarán en esta lucha conocida por todos a través de la historia de la tierra, al paso de los siglos que han impregnado al planeta, con la  historia del dolor femenino y tan humano, que  nos cuentan las páginas impregnadas del sufrimiento de la vida.

Sí, porque Jenny Londoño “ha conocido el odio de los inquisidores que a nombre de la santa madre iglesia condenaron su cuerpo a su servicio y a las infames llamas de la hoguera.”  Igualmente, “la han llamado de múltiples maneras: bruja, loca, adivina, pervertida, aliada de Satán, esclava de la carne, seductora, ninfómana, culpable de los males de la tierra.”  De este modo, la iglesia mal llamada católica, ha mutilado la vida de tantos seres por el hecho de no comulgar con sus quimeras, de no estar de acuerdo con sus falsas y desquiciadas “verdades” que han sembrado el fanatismo, la desolación y la muerte, a través de dos milenios, desde que a Constantino se le ocurrió la desgracia de crear un concilio donde, propiamente, da inicio la fatídica religión católica que tantas muertes ha causado en el nombre de dios y a favor de su maliciosa fe.

“Las mujeres, por fin lo descubrimos,” nos dice Jenny en su hermoso poema.  “¡Somos tan poderosas como ellos (los hombres que suelen controlar al mundo) y somos muchas más sobre la tierra!  ¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!  ¡Más que la infamia y más que la miseria!  Que este canto resuene en las lejanas tierra de Indochina, en las arenas de África, en Alaska y América Latina, llamando a la igualdad entre los géneros, a construir un mundo solidario,- distinto, horizontal, sin poderíos.  A conjugar ternura, paz y vida, a beber de la ciencia sin distingos, a derrotar el odio y los prejuicios, el poder de unos pocos, las mezquinas fronteras,  (como el muro de la discordia entre México y el país sin nombre USA, e igualmente el otro muro discordante, entre Israel y Palestina, creado por la prepotencia que caracteriza a algunos pueblos).  A amasar con las manos de ambos sexos el pan de la existencia.”  

De hoy en adelante, creemos entender lo que desea Jenny Londoño, ese “llamado a la igualdad entre los géneros,” deberá ser  realidad y no utopía, así, la pareja que fue formada por entes desconocidos, pero que es la creadora de la vida humana en este planeta, por lo menos eso observamos, desarrolle su verdadera función para lo que fue creada.  En realidad la mayoría de los habitantes de la tierra, deseamos creer en la historia de la mujer a través de sus “REENCARNACIONES,” las que nos llevarán a una mejor reciprocidad entre el hombre y la mujer que habitan este mundo de tercera dimensión.

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Nacida en Guayaquil (1952) y residente en Quito, ha dedicado la mayor parte de su vida a luchar por los derechos humanos de los sectores más desfavorecidos y por los derechos de las mujeres, en particular.  Esposa del Historiador Jorge Núñez Sánchez, madre de dos hijos.

Jenny es Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas, por la U.Central del Ecuador; y Magister en Ciencias Sociales, con Mención en Género y desarrollo, por la FLACSO; Becaria de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, España. Alumna de múltiples Seminarios y talleres.

Vivió varios años en Medellín-Colombia, en donde fue profesora en el Liceo Concejo Municipal de Itaguí y líder sindical del magisterio.

Al radicarse en Ecuador, estuvo vinculada al movimiento sindical, en la FTP y al movimiento social que ha luchado desde varias décadas atrás por construir una sociedad equitativa y justa. Ha hecho parte de diversas organizaciones del Movimiento de Mujeres, como el Frente Continental de Mujeres contra la Intervención, de la cual fue Secretaria; fue cofundadora y coordinadora de Acción por el Movimiento de Mujeres, integrante de “Mujeres por la Democracia”, y en el 95, participó en la fundación de la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas, (1995)  de la que fue Coordinadora nacional desde 1998 a 2008.

Jenny ha estado vinculada a las acciones de solidaridad con otros pueblos de América y el mundo. Es firmante de la demanda que varias organizaciones de DDHH hicieron contra la Base de Manta. Ha dictado talleres y charlas de capacitación en temas de Derechos polìticos, económicos, sociales y culturales, género y anticorrupción, y ponencias sobre temas históricos en todo el país.

Paralelamente, se ha dedicado también a la investigación histórica. Es Historiadora, escritora, narradora, poeta y ensayista. Ha publicado varios libros y ha ganado algunos premios. Está recogida en varias antologías nacionales e internacionales.

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*José Santana, periodista y escritor mexicano, también profesor de la Universidad de Guadalajara, igualmente  en la Escuela Normal para Maestros y el Instituto Tecnológico de ahí mismo, de Ciudad Guzmán, México. Escribió en algunos periódicos de  Canadá  y de México;  ahora sólo escribe para páginas de internet como en España, Canadá, Argentina, Chile y en algunos otros lados.

One Comment to “LAS REENCARNACIONES DE JENNY”

  1. José : gracias por compartir esta historia de una mujer tan valiosa. Me pasó, durante la FILSA, que recordé mucho este artículo, ya que teníamos de invitado principal a Ecuador, y justo en una de mis visitas me topo con una actividad-taller: “Mujer Shuan, poesía y lectura con fondo musical”, por Clara Sharupi. Esta mujer de la etnia Shuan, nos contó mucho sobre su pueblo y de cómo han tenido que enfrentarse a los cambios del progreso, pero, a su particular manera, es decir, sin abandonar para nada su patrimonio cultural. Fue muy interesante, y en medio de ello, recordé lo que elí aquí.

    Eso………

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