Cuento de Mario Cáceres Contreras

por chilemexico

¡PREGÚNTENME! LO SÉ TODO.

     

                                                              

Toda la atención estaba sobre los ruidos del motor, mientras el taxi se desplazaba cercano al taller mecánico. En el asiento del acompañante, – al lado de Roberto mi amigo de infancia – nada me distraía, todo el esmero estaba puesto en el corazón del Nissan V16.  Roberto, mal humorado por las horas perdidas al no poder trabajar con el automóvil, introducía los cambios con fiereza, como si la furia de una tormenta eléctrica se descargara sobre la palanca de marchas. La falla, a mi parecer, se encontraba en las válvulas por el golpeteo y una inexacta puesta a punto. Con seguridad, si le daba a conocer el diagnóstico preliminar, le enfurecería aún más. El gigantón moreno que conducía y sus manazas sobre el volante atemorizan a todo el que no le conociera, pero ese día se comportaba de un modo desacostumbrado, irascible y violento. La regulación de puesta a punto requiere poco tiempo, pero el problema de válvulas y a mi entender necesita un semiajuste, es de a lo menos dos días. De pronto, vimos al hombre con guitarra que presuroso intentaba cruzar la calle. Roberto, debía disminuir la velocidad, en cambio aceleró más aún. El motor, en tercera marcha, parecía ahogarse en su desesperación mecánica, ante la presión del taxista que, con violencia atacaba el pedal del acelerador. El rostro de mi amigo era la clásica imagen de la demencia, nada ni nadie apartaría sus manos del volante para evitar el atropello…

El taxi se había convertido en  arma homicida, en un sicario dispuesto a destrozar y  borrar del mapa a Julián. Sí, esa cara congelada por el pavor, que nos observa por escasos instantes a la muerte y a nosotros, es la de nuestro amigo, Julián. Hay días en que entra el Diablo por los ojos, es la tramontana que lleva consigo el  germen de la locura y el silencio se apodera de los sonidos que puede emitir la boca, los pequeños demonios de la venganza se introducen en uno ahogándote. Nosotros vivimos uno de esos días. La enemistad y el odio entre ellos, la conocía muy bien, debo ingresar al pasado, polvo que deja el tiempo en su eterno caminar por la eternidad,  introducirme en los  recuerdos. Retornar a la época en que los tres éramos inseparables amigos; tres camisetas que vestimos del club barrial. Julián, un talentoso mediocampista, Roberto un fornido defensa central, y yo, intentando  como delantero. El destino, ese que juega moviéndonos como marionetas, que  leen en los naipes o las manos, trastocaría la pasión de vivir con la inconsciencia del desastre. Roberto y Julián se enamoraron de la misma mujer.

Marión fue pareja con Roberto, quién orgulloso paseaba con ella en el taxi y en cuanta fiesta o reunión de amigos mostraba su adquisición, quizás el error de mi amigo fue tratarla como un trofeo. La bella Marión aparte de su deslumbrante hermosura, tiene un carácter fuerte y es talentosa, Hubo incluso postura de argollas.

El golpe fue violento, gracias al cinturón de seguridad no salí despedido por el parabrisas, aunque el auto fue frenado casi encima de Julián, no detuvo al mensajero de la muerte y nunca olvidaré sus facciones retocadas por el ángel negro que le aprisionaría en sus brazos. Las manos en vano intentaron detenerla. Sí, el golpe fue violento, el cuerpo de Julián salto por los aires, girando como la siniestra hélice de una nave conducida por la vieja de la guadaña, hasta que se estrelló contra una muralla quedando inerte con la postura de un muñeco de paja desarticulado…

En la fiesta de la postura de argollas Marión conoció a Julián y desde ese entonces nacieron miradas de admiración por el moreno de pelo ensortijado y de sonrisa fácil que le cantaba canciones de amor, acompañado de su fiel guitarra. En esa oportunidad  bailó  con ella y les fue fácil enamorarse. A partir de ese instante el compromiso lentamente se desvaneció y naciendo en el aire el sonido de los acuerdos rotos. Julián, Marión y la guitarra fueron inseparables, en cambio  Roberto  fue visto solo y malhumorado.

El taxista, ahora solo era un taxista –  Sentí que Roberto, había dejado ser mi amigo – Gritaba que el desgraciado cruzó sorpresivamente la calle y que no pudo detener el vehículo; que no fue su culpa y movía amenazante sus manazas en mi cara. Sí, hay días en que entra la tramontana por los ojos, incubando los  gérmenes del miedo y la locura. Los pequeños demonios asfixiando mis palabras que solo tendían murmullo. Diría al policía que en ese momento requería detalles del atropello ¡Pregúntenme a mí! Lo sé todo. O, con voz apenas audible que mi atención estaba puesta en los ruidos del motor. Todo el esmero lo destinaba a los latidos descontrolados del corazón del Nissan V 16, que solo sentí el impacto, no vi nada… Y ahora, a enarbolar la bandera de la verdad, o a dolerme todo el cuerpo y el alma, a gritar, a esconderme en el pozo de aguas negras, donde se ocultan los cobardes.

 
Mario Alfredo Cáceres Contreras, ingresa al taller de literatura de Victor Vera en el año 1999. Más tarde continúa su aprendizaje en narrativa con Jaime Millas, Marta Blanco y Sergio Rodríguez. Ha obtenido diversos reconocimientos literarios, entre los que se destacan: Primer Premio en Narrativa los años 1999 y 2000 en el Concurso Recordando a Pablo y Gabriela. Mención Honrosa en el Certamen Eusebio Lillo en el 2000. Cuentos en Movimiento, segundo lugar en el 2001 y tercer lugar en el 2005. Segundo lugar en el XIV Concurso Literario Las Condes en el 2011. Fondos de las Artes y Eventos Culturales de la  Ilustre Municipalidad de Maipú en el 2006. Sus cuentos han sido incluidos en las Antologías: La jaula, La noche de los Calamares, Palabras en Tránsito, Cuentos en Movimiento (en cinco antologías) Antología Narrativa de Maipú, Revista Cultural Maipú, Revista La Mancha, Gaceta Literaria Puertas Abierta. Artículos publicados en Cinosargo, Portal Atina Chile y Artículos en bligoo.
 Socio Fundador y Primer Presidente del Círculo Literario de Maipú. Autor de la novela policial Payasos de la Muerte (Mago Editores en el 2007). En la actualidad trabaja en su novela autobiográfica.  Integra el cuerpo editor de la Revista del Círculo Literario. Participa en el taller de Guión Teatral dirigido por Jaime Millas y Narrativa Avanzada dirigido por Lorena Díaz Meza.
Escribe novela policial  incentivado por Sergio Rodríguez, Ramón Díaz Eterovic y de ver una entrevista al autor de Mala Onda (Alberto Fuget) Que dice:”Los policías reales no son creíbles”. De esa frase nace el policía de Investigaciones de Chile, Aníbal Anteros, en torno a él gira la trama de” Payasos de la Muerte”  (En centros literarios de Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, México y España) y la nueva novela “Máuser 5 y el asesino de las cintas”. (Manuscrito en Editorial Mosquito)
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2 comentarios to “Cuento de Mario Cáceres Contreras”

  1. Saludos Mario….bienvenido al espacio de PUERTAS ABIERTAS.
    Me hiciste sonreir con tu personaje “sabelotodo”……………………….

  2. Me pareció muy cruda la imagen, pero hermosa la escritura. Gracias por compartirlo Mario.

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