INVITACIÓN AL ASOMBRO Graciela Salazar Reyna Monterrey Nuevo León, México

por chilemexico

Voy a envejecer para todo. Para el amor. Para la mentira.

Pero nunca envejeceré para el asombro: siempre me seguirán asombrando las cosas fundamentales.

 Chesterton citado por Borges

Me pasma ver a la muerte como tordillo en penitencia espoleando la vida, pero daría lo que tengo, cuando deslumbra sin límite de tormentas solares esa luna que acaba de llenarse la boca el sábado, con sus ojos de conejo enamorado que va por las noches buscando vivir de algún modo que es el suyo y no otro.

Aturdirse asoma marasmos marismeños sobre 40C, festejados con abaniquitos de caras sonrientes, en cartón de reciclaje que salan y recogen peces al camino.

Extraño, aún no me acostumbro a recibir moflazos por las ventanas, pese al corro de los años y programas ecológicos oficiales que, no dejan de prometer en cada campaña y gastan presupuestos de sobra en publicidad, para convencernos de lo contrario.

Me sobrecojo no solo por coger como los españoles que lo hacen en todas partes, sin ningún recato, coger por aquí coger por allá a toda hora coger, digo,

sobrecoger de tristeza por la sangre inútil y la tortura medieval los levantones, secuestros y desaparecidos por conciencia y sin ella, anónimos las más veces, pero con deudos que van tras sus pasos otra vez aunque estén desfigurados, por saber al menos que no vendrán ya.

Extasiarse suena a bien poco si la música sin nombre y con el de todos, en cielo e infiernos, toca lo que el corazón y la inteligencia pautaron, refinada y vulgarmente, para nosotros en doooonde las toquen.

Y me confunden los pájaros cuando estiran sus alas del pecho para ser libres mientras se acuerdan de alguna canción que nos arma el día con siemprevivas y jazmines amapolas rosas o magnolias.

Atontarse cualquier momento, porque es mejor en estos tiempos moverse fuera de los cazadores que están por las calles, cobrando a los caralistos a siniestra y siniestra, habrá que ponerse tontos.

Embeleza llegar al corazón de Dante, a través de los pichones que se comen por el pico en cualquier calle y los rincones al descubierto, recordando la locura de El Bosco los planos del Greco y los bigotes entintados de Dalí, por la galaxia de su mujer más amada.

Engatusarnos qué importa si en ir a gatas asaltan los escondrijos de un tal Qu Yuan a quien llamó su padre Modelo de Rectitud y, aceptaran los demás como Equilibrio divino, con sus Lamentaciones de belleza incomprendida en política y amores optó sumergirse en el Milo para ser recordado siempre, salvándole aquellos demás de peces que no han de comerse sus gusanos.

Seducidos aturdidos atolondrados por la taquiza y las botas militares, siempre relucientes, para toparse con algo que uno quiere no sean cabezas u otros pedazos sembrados en tierra ni cemento de la ciudad, tampoco en puntapiés sobrevolando puentes a tiros.

Desconcertarse si no viene la respuesta a tiempo ni fuera, por más que esperemos, preguntarse al menos ¿estará cansada de llegar, la última vez, a dónde cuando fue?, en el terror la miseria el dolor de la guerra y sus despojos, asaltos a mano armada, cateos antes de amanecer en casas del que nada debe, pero servirá otra vez y muchas, para legitimar presupuestos, quizá se deje ver mañana y respondamos.

Extasiarse pese a la desolación urbana y tiroteos de A-kas que casi alcanzan la cabeza del conductor en su cotidiano futuro: morir aquí o seguir conduciendo sin olérselas entre el humo, será… y el sol esperará intencionalmente, una tarde, para encontrarse con Ella, a distancia tan corta que parecen alargarse entre las nubes, mientras los miramos. Embobados porque desconocemos si hay otra oportunidad para nosotros, están arriba se acarician con suavidad y, uno, alelado como “Macario”, aguardando junto a la alcantarilla más pestilente que salgan las ranas, porque croar anuncia llover y cómo queremos también que nos moje hasta empapar la conciencia de que sin ella no somos, yo no quiero ser sin ella y sin el mar claroscuro de nubes que juegan con nosotros a imaginar, por un momento, que somos dueños absolutos de un sueño.

Maravillarse de coexistir con las plantas los animales y las piedras que vienen rodando desde que la tierra es planeta, aunque no signifique para otros agotar sus fuentes talar árboles en La Pastora romper la vida que vuela entre las mariposas de ciclos centenarios y siguen sacando la luz de algún lado.

Extrañarse sin ningún reparo, de la inconciencia la ignorancia la perversión y la mezquindad del antediluviano abuso de poder, de los poderosos sobre los sumisos, a ver si logramos -los presentes- que sean menos unos y otros, por una hora un segundo un pequeño instante vislumbrar el gozo de Prometeo, tanto le costó ambicionar y ¿a nosotros?, ¿guardaremos un poco de encadenados?, ¿a cuál de todas las cadenas del consumo de libre mercado? a la chispa de la vida que al destape provoca sonrisas contagiosas convertidas después en diálisis y listas de espera, por riñones en América toda, en complicidad de nuevo desde siempre: funcionarios instituciones sanitarias empresarios usureros, políticos de poca monta…, fascinante divertimento darse cuenta.

Sigo conmoviéndome, no quiero dejar de hacerlo y envejecer el corazón ni la esperanza que parecen quebrarse por los sin patria ni matria frente al asombro que queda en el bolsillo, ojalá dure, acompañar la vida atrás o en ancas mientras nos azuza la muerte, justa final donde juegue una en pos de la otra, fundamentales al fin, como los amantes y el canto de Bienvenido, amaneciendo el vecindario el perfume naranja entre las flores y los pericos enfiestados, sobre las bellotas de nuestro palo blanco.

Agosto, 2011

 

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3 comentarios to “INVITACIÓN AL ASOMBRO Graciela Salazar Reyna Monterrey Nuevo León, México”

  1. Bello y lleno de realidad, querida Graciela. Gracias por compartirlo. Con seguridad será leído por muchas personas.

  2. Hermoso modo de exponer su sentir y sus puntos de vista en cuanto a lo que la rodea. Brinca de un tema a otro con la misma liviandad con que se lee. Me gustó especialmente, eso de “matria,” para contrapesar “patria”.

    Saludos!

  3. Clarita, que oportuno, que inteligencia… gracias por traer a esta autora, gracias por regalarme un rato de tanta belleza y talento, me encantó, son esos textos que me digo, esto debí escribirlo yo porque así me hace sentir la luna, así, así mismo me engulle la tarde, o me traga el viento. Cosas, esas cosas que te hacen maravillarte.

    Fue un placer…asomarme por la ventana.

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