Poemas y cuentos de Carlos Sedille

por chilemexico

Por Pauline Le Roy

Carlos Sedille fotografiado por Aldo Acota.

Carlos Sedille, colaborador del Grupo Derrame, quien ya ha editado su primer libro de poemas, es por contraparte la expresión desbordada que se manifiesta en varios pasajes del surrealismo. Así como se manifiesta en este un arte bruto, en la poesía podemos hablar del mismo principio, y en esto Sedille, y su poesía, toman formas insospechadas. Su incandescente forma de expresarse, hacen de sus versos, certeros latigazos a los sentidos, emanados de las zonas mas impúdicas del onírismo. Ciertamente un joven poeta que habrá que tener en cuenta a la hora de hacer una antología de la joven poesía en Chile”.

(Grupo Derrame).

Nadie se despierta en la mañana
nadie toma su desayuno
nadie sale a la calle
nadie piensa en ti y nadie te desea
nadie trabaja de 8 am a 6 pm
nadie se reúne con sus amigos… que no cambiaría por nadie
nadie vuelve a su casa
y así es como nadie vive su vida en el mundo de la ausencia
y yo soy nadie
pero a veces me acuerdo que no soy nadie
entonces por un momento dejo de ser nadie
por un momento soy alguien
y solo por ese momento toda la vida vale la pena de ser vivida

******

Voy a hacerte el amor
Hasta quedar sin codos

Sé que hemos hablado
Pero no sé si eras mi mujer
Tu olor me dice algo sin embargo
Tu sonrisa
El brillo de tu mirada

A veces pienso en ti
Pero no sé bien quién eres
¿Quién eres?
¿Te amo acaso?

Lo único que puedo decir
Es que cuando vuelva a mirar
Ya no estarás
Ya no serás tú
Ya no sabré quién será

¿Quién soy?
¿Hablamos?

Eres hermosa
Tu olor me dice algo
Tus ojos…

¿Dependo de alguien?

La mujer que valore mi estupidez
Será una santa
Digna de ser crucificada
Sobre un mar de cicatrices
Hay bailes que nunca bailaremos
Y lugares a los que nunca iremos
Pero en mi corazón siempre habrá
Un besito para ti

*****

En el mundo de los muertos. Están todos muertos. Tu padre en su cama muerto. Tu hermano en el suelo muerto. Tu madre en la cocina muerta. En la calle solo hay muertos. Olor a podrido. Y amor que ya nunca será. En el mundo de los muertos. No hay acción. Ni arrepentimiento. Ni hoy ni mañana ni ayer. Ni nada. Me veo en el espejo. Sin piel, ocre, ojeroso. Y toda la energía que alimentaba la vida. Desapareció para alimentar moscas. ¿Crees que te tengo miedo? Absurda que eres. Mierda que eres. Que absurdo. Que absurdo es todo. Que absurdo.

Charley

Qué difícil es tomar una decisión. Tantos sentimientos… tantas cosas que pueden influenciar… Voy manejando feliz por la carretera, y de pronto recuerdo tu despedida. Veo tu espalda yéndose y escucho nuevamente tu voz sin ver tus ojos en los míos. De pronto ya no voy donde iba. De pronto ya no estoy feliz. Me voy a mi casa, y ya no me importa nada. Mujer, siempre quieres saberlo todo y creo que todo no es lo mejor para ti, pero ya que insistes te lo diré: Dicen que cuando uno muere vuelve a ver toda su vida en un segundo, en cámara lenta. Bueno, la verdad es que este es tu último segundo. Estás muriendo y estás viendo toda tu vida. Mujer, no tengo derecho de decirte esto, pero ahora que ya no queda tiempo… ¿me amarías un poco? Quisiera poder regalarte mis segundos, regalarte mi sangre, mi calor, mis lágrimas… Quisiera sentarme en la arena junto a ti y contarte una historia, la historia de un amigo, la historia de Charley… Charley, verás… qué bien me caía ese tipo. Tanta vida junto a tanta calma. Charley se vestía a la antigua, con calzoncillos largos y camisetas sin mangas. Se tiraba sobre su cama y pensaba en todo, pero calmadamente. El mundo de afuera no existía tanto, de no ser por ciertas mujeres, pero igual no afectaban su equilibrio. Charley casi no hablaba de él. Casi no criticaba a nadie. Casi no se quejaba. Lo que sí… a veces se robaba cosas… Charley admiraba a ciertos hombres: esos millonarios con mucha clase mezclada con comprensión humana y simpleza. Esa era su meta. Esa y una mujer perfecta con quién tener una familia perfecta. Pero Charley sabía que sería duro de conseguir… verás, Charley no era negativo, pero sabía que costaba obtener las cosas, sabía que la tendencia era que el dólar subía y rara vez bajaba. Sabía que rara vez se ganaba en el casino, pero también sabía que a veces se ganaba. La verdad es que a Charley solo le faltaba un cigarrillo para ser un cliché… pero no fumaba.

***************

Verano acostado afiebrado mosquito. Disolverse lentamente. Pienso en ustedes a lo lejos. En esta choza de paja. En la selva madre. ¿Quiénes fueron? ¿Existieron acaso? Mi vida tecnoplástica era muy inferior a la realidad de este sitio. Si supieran a qué punto nada importa. Si tuvieran siquiera un vislumbre de idea. Sudor. Gotas como perlas sobre mi frente. Vapor asfixiante cegador. Una salvaje copula mejor que todas. Se contorsiona de tal manera que mis ojos no entienden su movimiento. Verano acostado pegajosa piel. Una salvaje se enamoró de mí sin razón. Viene todas las noches a follarme. Entra por la ventana como una pantera celosa. Su sudor enfría mi fiebre. Palmeras. Agua abundante. Vida por doquier. Plantas. Zancudos zumbidos sangre. Sus labios no saben besar. Me lame el cuello. Sus manos están por todas partes. Tiene ocho brazos. Verano acostado sonido de agua. Ríos. Arriba y abajo. Adentro y afuera. Bebemos agua ardiente de caña de azúcar. Bailamos oliendo el brebaje resbaladizo de nuestros fluidos. Plantas alucinógenas. Fumamos. Comemos. Entramos en otra dimensión. Caleidoscopio sin tiempo. Todo es elástico y reconstruíble. Se puede volver atrás. Se pueden saltar las etapas. Hongos. Verde vuela tortuga. El roce de nuestros cuerpos se hace uno. Me he perdido en ella. Me respira y la respiro. Le doy mi boca y escupe mi corazón. Latidos. Sienes. Hienas. Verano acostado vientre diluvio. Tragamos tierra para fertilizarnos. Nos lamemos para comunicar. He aprendido su lenguaje. La salvaje no sabe reír. Las cosquillas no la afectan. Ella me ve como macho. Sus sentimientos son puros. Tan puros. Nuestra cópula es tan parte de todo. Del fluir de la vida. Noche de lluvia hirviente. Ardiente. Pájaros escupiendo fuego por las axilas. Aleteos disfrazados de abanico. Ojos negros penetrantes intuitivos buenos. La salvaje se despide frotando su frente contra la mía. Caigo desplomado precipicio temblando efervescente. Lloro por su ausencia y lame mis ojos. Verano acostado cauterizado silencio.

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