Rosa Alcayaga Toro: “Mil veces mujer… a pesar de todo”.

por Amanda Espejo

Fragmento de nota sobre el libro de Rosa Algayaga Toro:

“La mencionada pluralidad de formas en el libro, la ocasional muestra de la tensión a que se somete el lenguaje, los frecuentes pasajes reflexivos, señalan hacia un sentido en construcción. Es como si todos los aspectos que se intenta integrar y configurar rebasaran en cierto modo las posibilidades no sólo de entregar, sino de captar ese sentido global que se escapa. Así, hay una actitud narrativa que no se agota en la entrega de un significado claro a través de una forma determinada, sino que parece buscar tanto ese sentido como su expresión adecuada, fenómeno por otra parte presente en otros autores chilenos, que hace que su prosa asuma a veces marcadas características experimentales”.

Jorge Etcheverry

(De la página 53)
Los sexos masculinos trotan demasiado últimamente.

“Mi amante me aguarda en el fondo del mar”.
(Federico García Lorca)

Los sexos masculinos trotan demasiado rápido últimamente.

El mar en cambio con sus millones de años lame lento, persistente, rítmico. Hurgonea curioso la misma roca acicalada con su melena de huiros al pie del precipicio en esa punta olvidada por todos allá en el puerto de San Vicente. Arriba está Tumbes por el costado derecho.

La roca abre sus miles de ojos con un despertar diferente cada día.

El mar conserva los ritos. Retozón. Conoce la palabra siempre. Huye de lo repetido. Ahíto de pausas. Martillando silencio aullador. Intenso. Sabio. Truena con fuerza. A golpe de olas rabiosas e insurgentes va desgranando abejas salinas para su reina geológica y la viste de mieles. La espera nunca tendrá nombre de susto.

El mar con sus estalactitas de espuma salta cubre penetra hasta deshacerse para quedar estampado ahuecando su nido en ese jardín pétreo de algas juguetonas.

La roca vestida de reina con el océano sobre su falda entre sus piernas nos mira sorprendida por nuestro desconsuelo.

Es que los sexos masculinos trotan demasiado rápido últimamente.

******************

(De la página 105)
Un alcatraz de oro para cada niña

“Tal vez nos encontremos preguntándonos a nosotras mismas
hasta que punto la supresión de los ritos femeninos
han supuesto en realidad la supresión de los derechos de las mujeres”
(del libro “When God Was a Woman” de Merlin Stone)

¡Anda! ¡Vuela!, dijo él, un limador desalmado con su candado al cinto. Levantó sus miles de años. Sintió el abismo venir a su encuentro. Desalada. Desarmada. Desarticulada. Él esperó. Frío.
Inaccesible. La miró esquinado y con voz queda la azotó con cada una de sus palabras lanzándoselas sobre la poca cal de sus huesos sobre la poca ilusión transformada en desierto: ¡Ves! ¡No se puede!

A ella la rozó una leve brisa. Le pareció ver plumas aprendiendo a juntarse para sucesivos intentos. Comprendió que para ella no había más mundo que esa jaula.

Un alcatraz de oro para cada niña. Pelícano. Ave loca ¡sin lima! Sin siquiera una limadura. Entregó sus ganas. Suspendida desde una alcándara colgando ansias en anzuelos celestes supo con terror que derrotar los límites era sólo un sueño. Hasta ese día. Sólo hasta ese día soñó que no había rejas.

¿Dónde están? Brisa. Plumas. Fresas. Intentos.

Sin embargo tanto oro. A ella no le gusta el oro.

*******************

Rosa Emilia del Pilar Toro / Periodista, agradecida de haber estudiado en Ecuador, graduada en la Universidad de Guayaquil, en 1981.
Trabajó en temuco en el Austral y en la Ñielol; desde 1989, en las radios Nuevo Mundo y Chilena en Santiago; en el diario La Época, cuando este agonizaba. Más tarde en el diario El Sur de Concepción, para terminar como cesante. Algunos dicen que por conflictiva. “Orgullosa” de serlo, comenta ella.

3 comentarios to “Rosa Alcayaga Toro: “Mil veces mujer… a pesar de todo”.”

  1. Querida Rosa: qué bueno poder leerte aquí y, de este modo, vayan conociendo la fuerza de tu palabra otras personas, lectores de países lejanos, amigos y sufrientes tal como los mundos que tu describes en tus historias. Tú sabes cuánto te admiro!

  2. Muchas gracias Amanda por tus palabras. Eres muy generosa. Son muchos los siglos detrás de mi espalda que no me dejan dormir y cuando los ahuyento aparecen disfrazados de buenos sentimientos entre las rendijas de occidente. Besos.

  3. Rosa, ha sido descubridor leerte, conocerte… es curioso como nos movemos en un esos circulos tan pequeños que de pronto nos tragan impidiendonos ver la luz de otros.

    Patricia Gomez

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