Poeta mapuche Eufemia Ñonque Coñopan (y la importancia de la coherencia en el discurso diario)

por Amanda Espejo


Una de las cosas que más me intriga a diario, es el entusiasmo de mujeres y hombres para portar banderas y estandartes que los identifican con tal o cual causa. “Admirable”, suelo pensar a primera vista. Luego, cuando quiero proseguir al segundo paso e indago sobre cuál es el fondo del compromiso, el asunto se entibia y, muchas veces cae en el tartamudeo o en el vacío. Es allí cuando me pierdo en la significancia de la coherencia de discurso sobre cualquier tema.

Esta vez voy a referirme a nuestras raíces, al pueblo mapuche, y como de letras se trata este espacio, me centraré en la poesía escrita por poetas mapuches. ¿Cuántos de nosotros conocemos más de tres o cuatro nombres de ellos o ellas? Y de los que son conocidos… reconocemos alguno de sus poemas? ¿Tenemos algún libro de su autoría en nuestras bibliotecas? ¿Lo compramos y recomendamos de tener la ocasión?

Me parece relevante detenernos un poco en medio del trajín diario para hacernos preguntas tan simples como estas, pero que sin duda, su respuesta ha de contribuir a que le demos solidez a nuestro discurso en cualquier tema. Y ser consecuente, creo yo, es indispensable para poder avanzar, relacionarnos y evolucionar como seres humanos.

Para darle solidez a las palabras, conozcamos algo de Eufemia Ñonque Coñopan

RETROCESO SIETE

Estoy tan cerca del cielo,
pronto alcanzaré una estrella
cuando duerma bajo la tierra.
He ascendido un peldaño por década;
mas hoy quiero bajar la escalera
que está aún firme…, pero vieja.
Retroceso en siete pasos
en los peldaños de mi escalera,
Para volver a mi sonrisa de antaño.
“SIETE”, número perfecto.
Número que pertenece al Eterno.
Por alguna razón, creo…,
hago este recuento.
¡Oh…, cuántas cosas bonitas…!
¿Qué diferencia hay en mi sonrisa,
si los dientes que cuando niña mudé,
hoy los he vuelto a perder?
Nací con mi piel tostada,
como el trigo muchas veces,
sacrificado en la callana.
Sobre una cama tosca, colchones de paja,
ásperas sábanas (pero blancas)
y frazadas que a telar fabricaba mi abuela,
peinadas con cardas de la quebrada.
Bebía agua fresca que emergía de la cisterna
en aquellos metahues de greda
que fabricaba mi abuela.
¡Mi abuela!
¿Cómo no recordarla
con su sonrisa desdentada,
cuando contaba cuentos y leyendas?
¿Y sus brillantes ojos al escapar una lágrima
Relatando las historias de la guerra,
mientras atizaba los leños
enardeciendo la hoguera?
Yo observaba extasiada como danzaba el humo,
burlesco, imitando al huso que cantaba
betorciendo la lana en las manos de la anciana.
Me iba a dormir a mi cama
esperando despertar al alba,
para apacentar en los prados
a mis reses y ganados
Mis vestidos harapientos (de cenicienta)
mis pies escamudos por el viento (por la tierra),
que dando saltos en el campo,
imitaban a las ovejas y cabras.
¡Oh…, cuántas cosas bonitas…!
¿Qué diferencia hay en mi sonrisa,
si los dientes que cuando niña mudé,
si los dientes que cuando niña mudé,
hoy los he vuelto a perder?


Alihuén

Eufemia Ñonque Coñopán nació un 21 de octubre de 1929, en la comunidad indígena “Cacique Antonio Peñeipil”, Ñielol-Galvarino.
Aprendió a leer y escribir con profesores particulares de esa época. La mayor parte de su vida se desarrolló en el campo, cultivando su tierra junto a su esposo; Aniceto Lepilaf Necul, con quien tuvo cinco hijas, de las cuales tres viven y actualmente residen en Lautaro.
Fue miembro de la agrupación literaria “Espigas de sueños”, donde dio a conocer algunos de sus versos en la revista del mismo nombre y fue antologada en el libro “El sortilegio de los volcanes”. Publicó también en la revista “Erato” de Collipulli. Formó parte del “Grupo de amigos de la biblioteca”, participando en recitales dentro y fuera de la comuna. Tomó el seudónimo de “Alihuén”, porque éste es un roble muy antiguo (apellinado), que permanece erguido y firme a pesar de las inclemencias del tiempo.
Falleció el 19 de octubre de 2006 y sus funerales se celebraron el día de su cumpleaños número setenta y siete. Sus restos descansan al lado de quien fuera su esposo, en el Cementerio de la comunidad ya mencionada.

(Datos proporcionados por su hija Gloria Lepilaf Ñonque).

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6 comentarios to “Poeta mapuche Eufemia Ñonque Coñopan (y la importancia de la coherencia en el discurso diario)”

  1. Me parece un poema lleno de ternura y amor por la vida. Algo que ha perdido el hombre moderno en su afán por lo cósico, por la inmediatez, por el mundo utilitario. Las nuevas generaciones ignoran, cuánto le ha costado al hombre de ayer el mundo que gozan hoy, y al cual exigen una y otra cosa como un derecho adquirido. La poesía de Eufemia conmueve, respira la gracia de ese amor por la vida y la gratitud de poder gozarla.

    • Gracias por tu comentario. No dejas de sorprenderme….No por el buen uso de la palabra, ya que es “lo tuyo”, sino, por lo consecuente. En este caso, el ambiente de los cuentos maulinos va bien con la cosmovisión de Eufemia y su pueblo.

      Se agradece.

  2. Todavía quedan recuerdos de las palabras que hicieron eco en las aulas donde declamó versos mi amada madre. Agradezco profundamente a las personas que han valorado a esta gran poeta y espero que estas letras sigan recorriendo distancias y grabándose en los corazones de quienes se topen con ellas.

  3. No tengo palabras para referirme a esta gran mujer, mi querida abuelita, a la cual recuerdo con mucho cariño y le agradezco que me haya legado las letras, esos versos simples y tan profundos al mismo tiempo.

  4. ¡Que tremendos versos de esta mujer, a quien tuve el privilegio de conocer personalmente! Ella dejó un gran legado a gente lautarina (aunque nació en Galvarino), pero nosotros, los que transitamos por las callejuelas simples de Lautaro, jamás olvidaremos su voz tan única, tan personal, su sonrisa, simpatía y simpleza. Ella fue capaz de arrancarle versos al llanto, al viento al sendero lodoso y a las montañas, evocando su infancia. En el poema aquí impreso, creo, sin lugar a sin dudas, que los versos que la identifican son estos:
    “Nací con mi piel tostada,
    como el trigo muchas veces,
    sacrificado en la callana”
    Agradezco la difusión de estos versos. Un gran saludo desde Lautaro. Soy miembro del “Grupo de Amigos de la Biblioteca” de este maravilloso pueblo.

  5. conmovedor., Eufemia fue una mujer de verdad, tan simple como la vida misma, una obrera de su tierra, pastora de ovejas… Me gusta cuando dice:
    “Llegué de lomas duras y de terrenos peñascosos,
    dejé mi campo regado con llanto
    para ver si en la hierba florece mi canto.

    Grande Eufemia, grande

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